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Sociedad · 8 de Julio de 2020. 21:20h.

SOS de los vendedores ambulantes de Mollet

El Ayuntamiento los envía a "la otra punta del pueblo"

SOS de los vendedores ambulantes de Mollet

El Ayuntamiento de Mollet ha impuesto un cambio de ubicación del mercadillo pese a la oposición de los marchantes, que se manifiestan cada martes en la plaza del Ayuntamiento para mostrar su desacuerdo con la medida, que los llevará del centro a la periferia de la ciudad. Estos marchantes llevan sin poder trabajar en Mollet desde el pasado 10 de marzo, tres días antes que el Gobierno español decretara el estado de alarma. 

El consistorio alega medidas de seguridad por el covid para justificar el cambio de emplazamiento. Sin embargo, estas medidas no han supuesto ningún impedimento para que se reabran centros comerciales y resto de comercios.

La vendedora ambulante María Dolores Arana, en declaraciones a e-notícies, explica en este sentido que "a partir del momento que el resto de comercios empieza a trabajar nosotros también queremos lo nuestro".

El objetivo del Ayuntamiento es, según Arana, "quitarnos del centro". "Nos quieren enviar a la otra punta del pueblo donde no va ir nadie. Es una zona residencial, donde no hay bares, ni servicios", explica.

Del mismo modo, considera que el argumento del Ayuntamiento, que apela al covid para justificar el cambio, "es una escusa para sacarnos del centro". También ha denunciado que desde el consistorio amenazan con "quitarnos la licencia" si prosiguen con sus protestas.

Igualmente indica que el Ayuntamiento les ha asegurado que el cambio de lugar sería sólo "hasta el 31 de enero". Sin embargo, Arana asegura "por experiencia propia" que "cuando trasladas un mercado no vuelves más al centro".

"Los marchantes dimos muchos opciones, pero no nos hicieron ni caso", revela, además de confirmar que el alcalde, Josep Monràs, "tras cuatro meses no se ha juntado con los marchantes". "Es un ayuntamiento incomprensivo, con empatía cero”, lamenta la vendedora, que asegura que “cumplimos todas las medidas de seguridad".

"Hay gente que lo está pasando realmente muy mal. Es un problema muy grave”, constata Arana, que considera la postura del consistorio "un pulso a los marchantes".

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