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Sociedad · 6 de Julio de 2020. 13:08h.

Suspenso en Lleida

Imprevisión de la Generalitat con los temporeros

Suspenso en Lleida

Este domingo estuve en Lleida. Algunas reflexiones rápidas sobre el confinamiento de la comarca del Segrià:

1)  AHORA GOBIERNAN ELLOS.- La Generalitat ha recuperado las competencias tras el estado de alarma. Ahora ya no pueden culpar a Madrid. Tengo muy presente lo que dijo la portavoz del Govern, Meritxell Budó, en el momento álgido de la pandemia: que aquí no habría habido “tantos muertos”.

Sin olvidar otros destacados independentistas como el presidente de la Cambra de Barcelona, Joan Canadell (“España es paro y muerte”) o la exconsejera de Educación -nada menos que de Educación-, Clara Ponsatí: “De Madrid al cielo”. Es la hora de demostrar que saben gestionar mejor que el pérfido gobierno español. No soy optimista.

2) ¿DÓNDE ESTÁ TORRA?.- Encerrado en Palau. Torra se reunió el domingo con la comisión de seguimiento (Aragonès, Budó, Buch, Vergés, Homrani y Teresa Jordà) pero lo que tenía que hacer es ir a Lleida. Como mínimo para expresar su apoyo a los ciudadanos del Segrià. A la Conca d’Òdena ya fue con cincuenta días de retraso. En cambio, el mismo sábado tuvo tiempo de ir a Montserrat a la presentación de Camins del català. Parece que sólo le interesen algunas cosas.

3) ¿Y LA OPOSICIÓN?.- ¿Dónde está también la Delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera? Aunque, lo cierto es que Cunillera ha mostrado un perfil bajo durante todo el proceso. Pero en este caso agravado porque ella misma es de Lleida.

Más desaparecidos: ¿Y la consejera de Agricultura, Teresa Jordà? ¿Y el de Treball, Chakir el Homrani? E incluso a la oposición: ¿Alguien ha oído al PSC de Lleida? ¿Lorena Roldán se ha desplazado al Segrià? ¿Y Miquel Iceta o Jèssica Albiach? ¿Dónde están los de la CUP?

El único al que se le ha oído -verdades como puños- es al secretario general de la UGT en las Terres de Ponent, José Luis Aguilà. El resto, sordina. Incluidos la mayoría de medios de comunicación. Lo mejor de este fin de semana ha sido un reportaje en TV3 de Víctor Prats.

4) FALTA DE CORAJE: A la Generalitat le ha faltado coraje para tomar una decisión impopular. El coraje es fundamental para gobernar. No se puede salir un viernes en rueda de prensa para pedir calma y anunciar el confinamiento al día siguiente. Se ha perdido un tiempo precioso. El día antes no se atrevieron. Mucha gente de Lleida se ha ido a la costa de fin de semana. Habrá que ver, dentro de quince días, la incidencia en municipios del litoral.

5) LA RESPONSABILIDAD DEL PROCICAT.- Por cierto, alguno de los miembros del comité científico de la propia Generalitat, como el matemático Àlex Arenas, advirtió el mismo viernes que “la situación ya está descontrolada”. La Generalitat ha ido sustituyendo el citado comité por el Procicat en su toma de decisiones. No quiero ser malpensado pero es mucho más manejable porque está formado por altos cargos del gobierno autonómico.

6) UNA MEDIDA IMPOPULAR.- Cierto que confinar una área de 200.000 habitantes en pleno mes de julio y tras dos meses de confinamiento no es fácil. Pero éstos eran los que exigían decisiones drásticas y contundentes. Iban dando lecciones. Acuérdense de que Torra quería cerrar toda Catalunya. Luego fue variando a medida que crecía la presión popular

El propio alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, de Esquerra, se quejó el sábado en el programa FAQS y en Rac1 de que les habían advertido con menos de dos horas de antelación pero si se cierra no se puede dar mucho margen. Acuérdense de aquellas imágenes de italianos que, en cuanto cerraron el norte, todos se fueron para el sur en tren y cargados de maletas.

El alcalde, por supuesto, se mostró más benevolente con la consejera de Salut, Alba Vergés. Claro, son del mismo partido. En cambio, disparó contra el presidente de la Generalitat -“no me ha llamado”- y sobre todo contra el Estado. El presidente aclaró en twitter que “se distribuyeron” las llamadas. ¿Pero a quién llamó Torra? ¿Hay alguien más importante en Lleida que el alcalde de Lleida?

7) LOS MOSSOS DE BUCH.- De hecho es un confinamiento light porque todos los trabajadores pueden entrar y salir. No sólo los esenciales. Tan light que yo pude entrar y salir sin problemas. No me encontré con ningún control de los Mossos. Ni a la ida ni a la vuelta. Es cierto que no fui por autopista ni por autovía sino por la carretera que bordea el Ebro desde las comarcas de Tarragona pero el único control que vi era a la altura del desvío de Maials y, supongo, para evitar la llegada de vehículos de Aragón. Eso sí, al consejero Buch le ha permitido volver a sacar el certificado de autoresponsabilidad.

8) DRAMA HUMANO.- Lo que pasa en Lleida es ante todo un drama humano que se añade al drama del covid, es decir, un drama humano y una emergencia sanitaria: temporeros tirados por las calles con pocas medidas higiénicas. Me encontré de todo: desde un magrebí que había acabado de llegar -¿el Estrecho no estaba cerrado?-, a un areglino sin papeles que lleva quince días durmiendo en la calle -“la otra opción es robar”, me advirtió- o un senegalés que, vía Canarias, no se quejaba de nada: “el alojamiento está bien”.

9) FALTA DE PREVISIÓN.- Pero nadie podrá decir que no estaban advertidos con los temporeros. La responsabilidad es de los empresarios, de los ayuntamientos y sobre todo de la Generalitat. No se puede tener a los temporeros tirados por las calles o debajo de los puentes. Son personas que merecen ser tratadas con dignidad. El propio alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, ha afirmado en declaraciones a Rac1 que “la experiencia de este año nos tendría que servir para hacer una campaña mejor y más ordenada”. Se nota que acaba de llegar. ¿La de este año? ¿Cuántas campañas de la fruta llevan en Lleida?

10) AÑORAN AL ESTADO.- Me llamó la atención del alcalde otra cosa: se quejó de que el Estado “es el gran ausente”. A ver si lo entiendo: ¿los que se quejaban del Estado, los que proclamaron la República ahora lo echan en falta?. En la tertulia de RAC1 de este lunes -no sé si Basté, Rahola o Carol- se quejaban de que el Ministerio de Sanidad ya ha devuelto las competencias pero que no ha llamado. Si reasumen las competencias porque reasumen competencias y si no ha llamado porque no ha llamado.

11) ¿PAPELES PARA TODOS?.- El alcalde, en la tertulia de este lunes, ha echado balones fuera con el beneplácito de todos los tertulianos: la culpa es del Estado y de la “globalización”. Ya lo dijo el sábado, que lo que había que hace era “regularizar” a todos los temporeros. Ni que sea temporalmente. ¿Y luego qué hacemos? ¿Los expulsamos o les damos papeles para siempre? ¿Pero para garantizar albergues dignos y condiciones higiénicas depende de tener papeles? ¿No es una manera de escabullir de su propia responsabilidad?. No se puede hablar de temas de inmigración tan a la ligera.

12) ¿CATALUNYA, TIERRA DE ACOGIDA?.- Por cierto, ¿dónde están los de las manifestaciones? ¿Los de los conciertos multiudinarios? ¿Los del volem acollir? Los que tienen la inmensa paciencia de seguirme saben que no soy partidario de papeles para todos y que hay que devolver los menores a sus familias. Pero esta sociedad que se precia de ser tan acogedora es capaz luego de tener a los menas tirados por las comisarías y a los temporeros por las calles ¿Así quieren combatir la pandemia?

13) ¿VOX EN EL PARLAMENT?.- Pásese por Cappont, alcalde. Bueno seguro que se pasa más que yo porque apenas estuve un rato. El necesario para detectar un xup-xup antiinmigración. Hay que decir que Cappont -el primer barrio tras el Segre- es un barrio popular. Supongo que en los años 60 acogió inmigración del resto del Estado y ahora acoge inmigración del resto del mundo. La convivencia, a veces, no es fácil.

Don Carlos me dijo que los que no tienen trabajo no es que no tengan trabajo, es que no tienen papeles y me recuerda que él es autónomo. Es del barrio de toda la vida “pero si pudiese me iría”. La mezquita de Lleida está en la zona, no en otras áreas más acomodadas. “Y la mezquita funciona como un polo de atracción: los musulmanes quieren vivir cerca”.

Don Antonio, sesenta y cinco años bien llevados, me explica que su padre era de Sevilla pero que lleva 40 años en el barrio. En total ocho hijos repartidos con dos mujeres. Una inglesa de cuando trabajaba en Lloret. Lleva tres operaciones a cuestas: hernia discal, pulmón y cataras.

Me cuenta algunas de las leyendas urbanas que circulan: que si los servicios sociales, que si los cochecitos de los bebés. No sé qué decirle. Algunas no me las creo. Pero me da un dato irrebatible: “Yo cobro 600 euros de prensión tras haber trabajado 42 años, a los que acaban de llegar ya les dan ayudas sin haber cotizado”.

Es el chup-chup antiinmigración que puede llevar Vox al Parlament. Cuando vecinos se quejan de okupas -en Premià, en Llançà, en la Zona Franca o en Tarragona y el gobierno dice que es racismo encubierto a quienes creen que votarán?

14) ELECCIONES YA.- Voy a aprovechar para pedir elecciones aunque yo sea un mindundi. El episodio demuestra, una vez más, que este gobierno es un gobierno agotado. Se precisa un nuevo presidente de la Generalitat con liderazgo y autoridad moral para gestionar la Catalunya post covid. Cuanto más tiempo pase peor para ellos … y para nosotros.

15) ERC, EN TELA DE JUICIO.- Y una postada: Oriol Junqueras, en una entrevista en el Ara el 17 de mayo, dijo que sabían “gestionar mejor”. Y en un artículo anterior en La Vanguardia, el 13 de abril, volvía a insistir en que “el Estado español no nos sirve”, que el Goven había demostrado “eficiencia y solvencia”. Sobre todo los departamentos “más estrechamente impactados por la pandemia”, es decir, los de ERC.

Es verdad que Alba Vergés Lo tenía más difícil que Meritxell Budó o el propio Miquel Buch. Pero, de momento, Esquerra ha demostrado que no sabe gestionar mejor: basta recordar los muertos en residencias. Y que a Chakir El Homrani tuvieron que retirarle las competencias. O la invisibilidad, ya citada, de Teresa Jordà.

16) LA CULPA NO ES DE ESPAÑA.- Una reflexión final, ahora sí: ya basta de lloriquear, de tirar balones fuera, de barrer en otras direcciones. El mensaje de la culpa es siempre de España ya cansa. Es verdad que el Gobierno español -como todos los gobiernos- mostró falta de previsión e incluso mala gestión- pero el gobierno catalán es el único de todo el mundo que culpa al gobierno del “país vecino” como diría el consejero Buch.

Culpar de la crisis sanitaria de Lleida a la falta de regularización de los temporeros -como ha vuelto a hacer hoy Miquel Pueyo o la consejera de Salud- sí que es un acto de hipocresía. Estaban advertidos de los riesgos. Incluso frente a la dificultad de controlar una pandemia habrá que ver si actuaron mal. / Xavier Rius.

 

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21 Comentarios

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#21 Nadia, Las Palmas de Gran Canaria, 07/07/2020 - 21:52

Es la mejor relación de puntos críticos en , valga la redundancia, crisis sanitaria de Lleida,como la Generalitat no se lo tome con la seriedad que requiere ,serán el Wuhan version 2.0 del rebrote.

#20 josep, Lleida, 07/07/2020 - 16:55

Es lo de cada any. Gent dormunt als camps eliseus, als carrers ....i fan els mosson o ka urbana, res de res.

#19 Poldo, Bcn, 07/07/2020 - 12:25

En quan al punt 13) hauries d’investigar, Sr. Rius, si el que diuen els veïns sobre l’inmigració es veritat. Abans d’anomenar-lo com fa tothom, amb expressions xup-xup, etc, el que fas al final és despreciar-los amb la teva superioritat moral. A França, les banlieus al anys 70 estaven plenes de francesos....Anem pel camí?

#18 Josep, Lleida, 07/07/2020 - 11:18

Felicitats pel reportatge, Rius, és una foto exacta del desgraciat estat de Lleida. Un detall erroni: la mesquita no és al barri de Cappont, sinó entre la Rambla Ferran i el riu, aprop de l'estació de trens. S'hi pot afegir que Aragó ho ha fet molt millor: amb el mateix problema dels tempores va passar les comarques afectades a la fase 2 fa 14 di

#17 E. Payetó, Barcelona, 07/07/2020 - 11:16

11) El gran Copperfield de Lleida es su alcalde. Regularicen y si no saben gobernar marchense.
12) Acogen de boquilla, a menas y temporeros. Una cosa es que te guste el flamenco otra tener según quien de vecino, aún siendo como ellos pero sin sus costumbres.
Es como toda la gente que se declara de izquierdas y les pillan sin pagar a Hacienda.